Un día perfecto en Roma

Lo tengo claro, si tengo que elegir alguna de las principales capitales europeas no tendría ninguna duda, eligiría Roma. Los motivos son muchos pero principalmente porque allí siempre me esperan amigos de verdad, porque perderme por el trastevere es inigualable, porque me encanta tomar espressos de calidad en sitios con solera, porque pasear por el Foro me transporta a otras épocas, porque me encanta la pasta bien cocinada y porque me lo paso pipa chapurreando el italiano con cualquier loco romano.

Mi día perfecto en Roma comienza entrando en cualquier cafetería, que esté plagada de romanos estresados, tomándome un esspreso y un croissant, luego dirigirme a la Piazza del Poppolo y alquilarle una bicicleta al antipático dueño del negocio de una de sus esquinas (realmente no tiene local,están las bicis en la calle y si no te fijas bien pueden parecer bicis aparcadas). Una vez con la bici empiezo a pedalear por las callejuelas sin ningún destino. Así empiezo a descubrir palacetes, iglesias, tiendas de vinos, cafeterías donde sigo aumentando mi nivel de cafeína. Se acerca el mediodía, así que marcho para el Foro a imaginar como tuvo que ser en su esplendor. “Ya es la una!”, directo al Calisto en el trastevere a tomarme unas cuantas birras Peroni. Un autentico bar de personajes del trastevere, artistas, bohemios, colgados, señoras elegantes, hippies con perros y yo… me siento bien allí y pienso que podría pasar unos cuantos meses viviendo en este barrio.

Una vez entonado voy a visitar al dueño de la tienda Il polvore di tempo. Rodeado de bolas del mundo, relojes de sol, mapas y preciosas brújulas charlo tranquilamente con Andrés, ya son más de 6 o 7 años visitándolo. Me encuentro como en casa, pero empieza a entrarme el hambre. Directo al Forno Roscioli cerca de la Piazza Navona, sin duda el mejor forno de la ciudad.

Es la hora de marcharme a casa de mi amigo Mau a dormir y esperar que venga de trabajar para irnos a la cervecería Peroni (donde se fabricaron las primeras), cenar bien y pasear admirando todos sus monumentos perfectamente iluminados.

Como siempre, me ataca la enfermedad del viajero, así que me marcho a mirar vuelos primaverales para Roma…

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Un día perfecto en Roma

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s